
Santo Domingo, República Dominicana – Mario José Redondo Llenas fue liberado este martes tras cumplir una condena de 30 años en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo-Hombres.
Su salida generó atención pública y estuvo acompañado por su hijo Daniel, quien nació durante el tiempo que su padre permaneció en prisión.
El joven de aproximadamente 17 años mantuvo silencio ante los medios y se mantuvo cerca de su padre durante los primeros minutos fuera del recinto penitenciario.
La presencia de Daniel añadió un aspecto humano a la escena, en medio de un contexto cargado de memoria colectiva y cuestionamientos sobre el paso del tiempo.
Redondo Llenas, vestido con camisa roja, se dirigió brevemente a los presentes. Su mensaje se centró en tres ejes: arrepentimiento, respeto y vocación de servicio.
Afirmó que su arrepentimiento ha sido profundo y constante durante los años que estuvo privado de libertad.
Pidió perdón a su familia, a las víctimas y a la sociedad en general, reconociendo el impacto de sus acciones y la imposibilidad de revertirlas. Se refirió a una "deuda moral permanente" que lleva consigo desde entonces.
Durante su condena, Redondo Llenas participó en programas educativos y actividades productivas dentro del centro. Completó estudios en derecho, obtuvo una licenciatura en ciencias y letras, y recibió formación técnica en ciencias agronómicas.
Estos logros académicos representaron para él una transformación personal y un proceso de reflexión y reconstrucción.
No obstante, aclaró que ningún logro académico puede borrar el daño causado. Su discurso mantuvo un tono sobrio y centrado en asumir la responsabilidad sin buscar justificaciones.
En cuanto a sus planes a futuro, expresó su interés en dedicarse al servicio y a la reeducación de personas privadas de libertad, apoyándose en su experiencia personal.
También manifestó su intención de integrarse a espacios académicos e institucionales para contribuir a fortalecer los procesos de reinserción y aprendizaje social.
Agradeció a las autoridades penitenciarias, educadores y comunidades de fe que influyeron en su proceso de cambio durante los años de condena.
Destacó el respeto hacia quienes sufrieron las consecuencias de sus actos y hacia las instituciones que respondieron al reclamo de justicia social.
Al finalizar, Redondo Llenas se mostró dispuesto a responder preguntas, mientras el interés mediático reflejaba la vigencia de un caso que aún genera debate en la sociedad dominicana.
Su salida a las 7:00 de la mañana marcó el cierre de un capítulo que ha sido uno de los más recordados en el país.





