
Diario Acontecer | Nueva York, Estados Unidos – El doctor Víctor Bravo explicó el 16 de junio qué quesos favorecen la diabetes y el control de la glucosa sin perder sabor.
El queso ocupa un lugar común en la mesa por su versatilidad, su aporte de proteína y su capacidad para aumentar la saciedad cuando la persona cuida mejor sus porciones.
Sin embargo, no todas las variedades actúan igual. Para quienes viven con diabetes o resistencia a la insulina, el tipo de queso y la cantidad importan.
El mercado del queso mantiene un crecimiento sostenido desde hace más de dos décadas, con Estados Unidos como uno de los grandes productores del sector.
Dentro de esa oferta amplia, Bravo, especialista en Endocrinología y Nutrición, destacó cinco opciones útiles para cuidar la glucosa con criterio.

El primer punto que subraya el especialista es la mezcla de proteínas y grasas. Esa combinación ayuda a sostener la saciedad y reduce la ansiedad por comer.
Para una persona con diabetes, ese efecto puede facilitar comidas más ordenadas. Aun así, la moderación sigue siendo clave por las calorías y el sodio.
El tiempo de maduración suele aumentar la concentración de grasa y calorías. Un gramo de grasa aporta 9 calorías, más del doble que proteínas y carbohidratos.
Por eso, el queso maduro puede formar parte de la dieta, pero conviene medir la porción. En deportistas, el margen suele ser mayor por el gasto energético.
La proteína y la grasa del queso ralentizan la absorción de la glucosa. Ese proceso ayuda a evitar subidas rápidas después de una comida con carbohidratos.
En personas sin diabetes, el cuerpo corrige esos cambios con más facilidad. En quienes sí la tienen, el azúcar puede permanecer alto durante más tiempo.
Los quesos también aportan nutrientes que apoyan la masa muscular. Esa masa ayuda al cuerpo a manejar mejor la energía y favorece el control metabólico.
El especialista recuerda que la proteína resulta esencial para construir músculo. En diabetes tipo 2 o prediabetes, ese punto gana todavía más importancia.
La mozzarella aparece como una opción fresca y ligera. Una porción de 100 gramos aporta cerca de 2 gramos de hidratos de carbono, según el análisis citado.
Bravo recomienda evitar la mozzarella rallada de bolsa por sus conservantes. En cambio, sugiere comprarla en pieza o en bloque para sumarla a ensaladas.
El Gouda también entra en la lista por su bajo aporte de hidratos. Puede quedar por debajo de 2 gramos por cada 100 gramos, lo que ayuda al control glucémico.
Además, ofrece sabor intenso y buena saciedad. Para personas con diabetes, esa mezcla permite comer menos cantidad sin sentir que renuncian al gusto.
El Emmental destaca por su perfil bajo en carbohidratos. El especialista lo coloca alrededor de un gramo, o incluso menos, por cada 100 gramos de producto.
Esa característica lo vuelve atractivo para quienes buscan sabor sin elevar demasiado la carga de carbohidratos dentro de una comida equilibrada.
El Feta gana espacio por su uso sencillo. Puede acompañar ensaladas, carnes, pescados o huevos con aguacate, una mezcla habitual en desayunos y cenas.
Su sabor marcado ayuda a usar poca cantidad. Ese detalle resulta útil para cuidar calorías, sodio y porciones en una dieta pensada para diabetes.
El queso de cabra cierra la lista por su bajo aporte de hidratos. Bravo lo sitúa por debajo de 1 o 1.5 gramos por cada 100 gramos de producto.
Su textura cremosa y su sabor fuerte lo convierten en una opción saciante. Puede funcionar en platos simples cuando se busca variedad sin exceso de carbohidratos.
Finalmente, la recomendación no consiste en comer queso sin límites. La clave está en elegir mejor, medir porciones y consultar al médico ante dudas personales.





