Minotauro y Cobarde llegan a Los Ángeles en el gran festival del cine francés

Pocos vínculos culturales son tan antiguos como el que une a Estados Unidos y Francia. Esa amistad nació hace 250 años, cuando el apoyo francés fue decisivo en la Guerra de la Independencia, y en el cine la admiración mutua existe casi desde que hay cámaras.
En ese contexto llega la 30.ª edición de The American French Film Festival, el certamen de Los Ángeles antes conocido como COLCOA, que se celebra hasta el 8 de noviembre en las salas del Directors Guild of America (DGA). Lo produce el Fondo Cultural Franco-Estadounidense, una alianza entre el DGA, la Motion Picture Association, la SACEM y el Writers Guild of America West, junto al CNC francés.
“El festival se ha convertido en mucho más que una vitrina. Se ha convertido en un puente entre dos continentes”, afirma Anouchka van Riel, subdirectora del certamen. A su juicio, esos orígenes en la industria siguen siendo clave para mantener los lazos transatlánticos.
Una animación que cruza el océano
La película de la noche inaugural resume bien esa filosofía. In Waves (título aún sin estreno confirmado en España) es un largometraje de animación basado en una novela gráfica estadounidense que compraron productores franceses y se desarrolló en el festival. Rodada en inglés y ambientada en la costa del sur de California, está dirigida por la animadora franco-vietnamita Phuong Mai Nguyen, y Netflix se hizo con ella en Cannes.
“Los dos países están entrelazados, y creemos que es una tendencia, y estamos muy contentos por ello”, señala van Riel. Para ella, el cine puede trascender continentes, una idea que el festival ha consolidado en los últimos tres años.
François Truffart, productor ejecutivo y programador del certamen desde 2004, cree que el festival ha ayudado a cambiar la percepción del cine francés y destaca que el público ha crecido de forma exponencial. Su programación abarca documentales, animación y cortometrajes que reflejan la diversidad de la industria francesa. “Hay muchísimos tipos de películas, pero sabemos con certeza que tendremos público para cada una de ellas”, asegura. Reunir 60 títulos con la economía mundial tan inestable ya es, para él, todo un logro.
Aspirantes al Oscar y nuevos espectadores
Entre las proyecciones destacan varias candidatas al Oscar a la mejor película internacional: Minotauro, de Andréi Zviáguintsev, que representa a Francia; Soudain (título aún sin estreno confirmado en España), de Ryūsuke Hamaguchi, por Japón; Cobarde, de Lukas Dhont, por Bélgica; Fjord (título aún sin estreno confirmado en España), de Cristian Mungiu y ganadora de la Palma de Oro de Cannes, por Rumanía, y La más dulce, de Laïla Marrakchi, por Marruecos.
“Vivimos en un mundo donde es fundamental compartir y comprender diferentes puntos de vista”, defiende Truffart, que busca propuestas originales para el público estadounidense con temas universales. El festival proyecta series desde 2015, mantiene un componente competitivo porque, en sus palabras, “esta es la opinión de Hollywood”, e incluye paneles, charlas y talleres con profesionales de la industria.
Lo que más entusiasma a van Riel son las proyecciones gratuitas para estudiantes de secundaria. Cada mañana, una sala de 600 butacas del DGA se llena de alumnos que ven una película y participan después en un coloquio, “un momento mágico” que ayuda a formar a una nueva generación de espectadores.
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