Presidente de Cornell no renuncia pese a pérdida de confianza

El presidente de la Universidad Cornell, Michael Kotlikoff, no plantea dimitir pese a reconocer que perdió la confianza de parte de la comunidad universitaria por su gestión de una denuncia de violación grupal, según una entrevista publicada este martes por el New York Times.
Kotlikoff admitió en el diario que no hizo seguimiento del caso ni preguntó por las sanciones impuestas a los señalados.
El presidente universitario dijo al diario que conoció la denuncia poco después de que una estudiante la presentara en noviembre de 2024, pero que no averiguó si los hombres acusados habían sido castigados.
También aseguró que no supo que la joven había abandonado la universidad hasta que presentó una demanda el mes pasado bajo el seudónimo Jane Doe.
«He escuchado lo suficiente de la comunidad como para saber que hay una pérdida de confianza», afirmó.
Kotlikoff explicó que no pidió conocer los resultados de la investigación interna para preservar la independencia del procedimiento y la privacidad de los estudiantes.
Sin embargo, expertos en legislación federal sobre derechos civiles citados por el periódico señalaron que las autoridades universitarias podían acceder a los expedientes una vez concluida la investigación, que terminó en el verano de 2025.
Kotlikoff también dijo que no fue informado de que la Fiscalía del condado de Tompkins había decidido no presentar cargos.
La entrevista llega en medio de una crisis institucional que ha provocado protestas en Ithaca, donde estudiantes, profesores y otras personas reclamaron este martes la dimisión de la dirección de Cornell.
La movilización se produjo después de que la denunciante presentara una demanda contra siete miembros de la fraternidad Chi Phi y contra la universidad, a la que acusa de no haber respondido adecuadamente al caso.
El Senado del profesorado prevé votar una moción de censura contra Kotlikoff a finales de este mes.
La investigación interna concluyó con la expulsión de dos de los estudiantes señalados, la suspensión de otros dos y la prohibición de acceder al campus para un quinto, que ya se había graduado.
Los otros dos recibieron sanciones menores.
Los siete han negado haber cometido irregularidades y ninguno ha sido acusado penalmente. La demanda sostiene que la joven fue presionada para consumir ketamina antes de sufrir la agresión sexual durante una fiesta celebrada en octubre de 2024.
Kotlikoff reconoció que el consumo de drogas y alcohol sigue siendo un problema en Cornell y lo vinculó, entre otros factores, a la falta de preparación de jóvenes que se independizan por primera vez, así como a la influencia de las redes sociales, la pornografía y la misoginia.
«Este es un desafío para nosotros; tenemos que responder fomentando el carácter, el criterio, la responsabilidad y el cuidado mutuo», dijo.
Horas antes de la publicación de la entrevista en The New York Times, la universidad anunció la prohibición de fiestas en las casas de fraternidades durante el resto del curso académico y la incorporación de investigadores especializados en agresiones sexuales para colaborar con la Policía del campus.
La exfiscal general interina de Estados Unidos Sally Yates dirige una revisión independiente de la respuesta institucional.
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