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Magic Atlas, la animación artesanal de Sun Xun que deslumbra y desconcierta

Publicado en Montecristi.net
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4 de noviembre de 2026
Fuente: Los Mocanos
Magic Atlas, la animación artesanal de Sun Xun que deslumbra y desconcierta
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En plena discusión sobre el papel de la inteligencia artificial en la animación, crece el interés por lo artesanal, por la textura real y por los materiales que conservan la huella humana. Esa búsqueda encuentra un ejemplo claro en Magic Atlas (título aún sin estreno confirmado en España), el primer largometraje del artista chino Sun Xun, levantado durante una década con pintura, tinta sobre papel, lienzo, periódicos y xilografía.

Producida en Singapur por Pi Animation Studio y estrenada en el Festival de Locarno, la película se sitúa en Luocha, un imperio del carbón gobernado por déspotas industriales de corte fascista. La historia se cuenta desde la mirada de Xiao Zhi, un niño huérfano al que un mago encarcelado le revela sus secretos con una misión: devolver a la gente los recuerdos que el régimen le ha arrebatado.

Sin embargo, la trama parece secundaria. A pesar de su corta duración, la cinta se toma con calma el arranque y prefiere construir la atmósfera a través de ilustraciones cambiantes y trazos oscuros. De hecho, Xiao Zhi desaparece con frecuencia de la pantalla poco después de cuestionar el mundo tal como le enseñaron a verlo.

Un mosaico de estilos en constante cambio

El viaje arranca con el Sutra Avatamsaka, la escritura budista sobre el pasado, el presente y el futuro que habitan en el ahora, y continúa con una secuencia de olas donde se enfrentan criaturas pintadas. Un narrador, con la voz del propio director, reflexiona sobre su lugar en el universo mientras desfilan animales híbridos, como un caballo con una cámara en lugar de cabeza, dibujados con líneas blancas sobre fondo negro.

La paleta dominante es monocromática, con intensos sombreados negros y abundante detalle lineal, pero Sun nunca se ciñe a un único estilo. De pronto irrumpe una explosión de color con pinturas caleidoscópicas que evocan a Pieter Bruegel, o bien la imagen salta a la pluma y el lápiz sobre papel. Los tonos electrónicos de la banda sonora refuerzan esa sensación onírica y disonante.

Una distopía que cuesta sentir

Para Variety, Magic Atlas resulta más atractiva por su estética que por la forma en que esta dialoga con la historia, incluso cuando plantea ideas tan grotescas como un sistema de vigilancia masiva formado por mosquitos gigantes. El tono orwelliano se hace evidente cuando los generales acusan a un niño de tener falsos recuerdos, es decir, aquellos que el gobierno no autoriza. La supresión de la verdad es, al menos, un tema muy reconocible en la actualidad.

Uno de los momentos más destacados surgió como respuesta al aislamiento provocado por la pandemia de la COVID-19, gracias a la colaboración internacional de artistas, según explica un mensaje del director cerca del final. Las ideas más brillantes aparecen cuando el filme enfrenta su estilo maleable a la pacificación social mediante la apropiación del arte y el entretenimiento, con guiños como un hombre disfrazado de ratón durante una festividad del relato.

Aun así, conectar emocionalmente con la película no es sencillo, más por su naturaleza fragmentada que por su simbolismo, sobre todo cuando la historia se vuelve más metafísica. El propio Sun ha reconocido que no le preocupa que el público lo entienda todo. Pero sus méritos técnicos impiden que resulte del todo ajena y, con frecuencia, Magic Atlas llega a rozar lo divino.

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